« Siempre | Inicio | Una flecha encantada »

19 marzo 2006

Si lo vieras con mis ojos

Hibiscus

A mi querido Roberto Zucco, gracias por el regalo de su cariño y su amistad

____________________________________________________________

(No importa que una historia sea verdad o mentira, sino que uno sepa contarla ...)

Antonio Muñoz Molina – “Beatus ille”

______________________________________________________________

Cada tarde, a la hora del crepúsculo, se sentaba en aquella mesa apartada del viejo café. Le gustaba aquel lugar oscuro pero no lúgubre, de cuyas paredes colgaban reproducciones de magníficos cuadros que siempre había admirado: El Jardín de las Delicias del Bosco, La Persistencia de la Memoria de Dalí, El perro de Goya, y al fondo, como guardando con su mirada a todos los demás, aquel magnífico dibujo: El Hombre de Vitrubio de Leonardo da Vinci.

Desde su mesa podía contemplarlos con calma, pasear su mirada lentamente por ellos, detenerse en cada detalle y hasta imaginar a los artistas en plena obra. Le gustaba, además, la música que sonaba siempre en aquel local: parecía reflejar la personalidad de sus variados clientes habituales. En ese momento sonaba al fondo el Preludio del Tristan de Wagner, su música favorita. Alguien parecía haber leído en su pensamiento, en algún lugar recóndito de su interior.

Se fijó entonces en el solitario ocupante de otra de las mesas: le llamó la atención la pasión con la que parecía estar leyendo, como si sus ojos devoraran el libro que estaba entre sus manos. De vez en cuando, su rostro se relajaba y un asomo de sonrisa se colgaba de sus labios y de sus ojos. Levantaba entonces la mirada del libro y la paseaba por el local, deteniéndose apenas un instante en el rostro de cada uno de los escasos seres que lo poblaban en aquel momento. A continuación, el hombre cogía un pequeño lápiz que reposaba sobre su mesa y tomaba unas notas apresuradas en un blog espiral diminuto. Después regresaba a su lectura frunciendo el ceño durante largos minutos hasta que de nuevo comenzaba la liturgia de su sonrisa.

Su mesa estaba suficientemente cerca como para poder observarle con detalle. Se fijó entonces en sus manos de dedos largos, de movimiento elegante y firme. En ese instante él levantó la vista y pudo ver sus ojos llenos de vida, una mirada penetrante y valiente, sincera. Recordó entonces algo que había leído en cierta ocasión: “Nada es más difícil que aprender a mirar a alguien, a ser mirado de cerca por otro”. Se dio cuenta de lo fácil que le resultaba mantener aquella mirada, compartirla.

A la mirada le siguió la voz, una voz enérgica y cargada de ternura, con un deje melancólico y burlón al tiempo, una voz que parecía nacida para decir sólo palabras imprescindibles.

Hola, soy -, y no pudo acabar su frase porque ella, mirándole a los ojos, posó suavemente los dedos sobre sus labios y le dijo: No digas nada, sé quien eres, lo he sabido siempre. Eres quien yo espero.

__________________________

Escuchando a Louis Amstrong: what_a_wonderful_world.mp3

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
http://www.typepad.com/t/trackback/127277/4487626

Listados abajo están los enlaces de los weblogs que le referencian Si lo vieras con mis ojos:

Comentarios

No se como murió en mi el romantisísmo de la palabra, algún rayo la convirtio en fuego, y me perdi entre mis memorias, y mis relatos surgieron de la oscuridad, el tiempo marco mi cuerpo, y de mariposa a gusano fuí a transmutar, sin sentido, perdiendo mis palabras amorosas y dejando que la lujuria se apoderara de mí.........

llegue aqui de pura casualidad... comence a ver las fotos, q denotaban sierto impacto en los escritos... para decri verdad solo lei en anterior... pero con eso me basto, para interpretar, lo maravilloso q seguramente son los demas.

Pues yo me he quedado sin palabras. También he sentido ese no-sé-qué-qué-sé-yo al leer este precioso texto. No puedo decir más. He tenido que releerlo -esta vez en alto para que mi adorado también disfrutara de la magia- y acto seguido me he sumido en un silencio absoluto. Que nada perturbe este momento.

Un besazo. C.

He llegado aquí de pura casualidad mientras buscaba una foto para algo que he sentido y que me gustaría escribir. es genial ver un blog donde imagen y texto se fundan tan bien.

Primero lei el post y la verdad es que, eres la sensibilidad, eso pensé, pero después al final descubrí la canción, puse la canción y lei otra vez con ella de fondo, la sensación es increible, pensaste en todo, nada dejado al azar, el bello trabajo para el amigo ha sido completo. Me gustaría humildemente felicitarte por ello.
Un saludo

No sé qué decir...
Sí lo sé, pero no lo digo ahora.
Lo diré pronto.
De momento: gracias por la belleza que me dedicas.
Ese beso.
Roberto.

Querida Iris, creo que Roberto puede sentirse orgulloso de tenerte como amiga, que cualquiera puede sentirse orgulloso de tenerte como amiga, en realidad.
Leyendo he sentido un nosequé que necesitaba decirte.
Enviarte un millón de besos, preciosa, eso también lo necesitaba.

Publicar un comentario

Si tiene una cuenta en TypeKey o TypePad, por favor Iniciar sesión